lunes, 16 de junio de 2025

Israel vs., Irán: ¿es posible una guerra nuclear?



  
"Somos mucho más importantes de lo que (los estadounidenses) creen. Podemos llevarnos Oriente Medio con nosotros dondequiera que vayamos".  
Ariel Sharon.


Solemos pensar que solo los fundamentalistas islámicos practican la inmolación y el suicidio con fines terroristas. 


Sin embargo, esto también es característico de muchos otros grupos impregnados por el fanatismo. Y pocos lo están tanto como los sionistas que actualmente gobiernan Israel. Veamos.


En cuanto se trata de un proyecto colonizador, Israel se sostiene sobre varios mitos fundacionales. Ya hemos hablado acá sobre dichos mitos, por lo que no nos detendremos en ello. Sin embargo, es importante reparar sobre una mitología específicamente militar muy arraigada dentro de la mentalidad sionista, que hay que tener muy presente en virtud de lo que está pasando en los actuales momentos en el marco de la guerra iniciada por Israel contra Irán.  


El primer eslabón de esta mitología belicista es el de la Doctrina Masada. Masada era una fortaleza romana tomada por la secta judía de los sicarii en el marco de la primera guerra judeo-romana. Los sicarii eran un grupo de resistencia contra los romanos caracterizados por su falta de escrúpulos para actuar contra todo aquel al cual consideraran sus enemigos, incluyendo otros judíos, mediante de asesinatos selectivos o en masa. De hecho, no en balde dieron origen al término sicario. 


Para hacer corto el cuento largo, al comienzo de la primera guerra judeo-romana los sicarii se infiltran en la Jerusalén controlada por los romanos, cometiendo una serie de atrocidades con el ánimo de incitar a la población a la guerra contra Roma. Tal y como se describe en el Talmud, incluso destruyen el suministro de alimentos de la ciudad, usando la hambruna para obligar a la gente a que lucharan contra el asedio romano en vez de negociar la paz. Tras la respuesta romana, los sicarii toman la guarnición de Masada masacrando a sus 700 soldados allí estacionados. Los romanos rodean la fortaleza y la asedian hasta que logran entrar, solo para darse cuenta que los sicarii se habían suicidado en masa para evitar ser prisioneros. El quid de esta historia es que hoy día, siglos después, Masada es el lugar donde los oficiales israelíes hacen su juramento de lealtad a la causa sionista y de perecer bajo auto-martirio si es necesario antes que rendirse.


Del mito de Masada transformado en protocolo de guerra se desprenden otros dos: el Aníbal y el Sansón. El Protocolo Aníbal es una instrucción según la cual debe evitarse a toda costa la captura de prisioneros israelíes por fuerzas enemigas, lo que incluye matar a los secuestrados si no hay otra alternativa.


Este protocolo se ha utilizado varias veces, y según propios medios e investigadores israelíes, es lo que explica gran parte de las víctimas durante el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023, así como porque las fuerzas armadas israelíes no reparan en bombardear y poner en peligro la vida de los capturados por Hamas e inclusive ya han matado a varios. Se dice que el nombre proviene como alegoría al famoso general cartaginés quien prefirió suicidarse antes de ser capturado por los romanos.  


El Protocolo Sansón, por su parte, es la versión nuclear de toda esta historia. Según la conocida leyenda, Sansón era un judío de fuerza fabulosa que hizo votos de nunca cortarse el cabello. Pero su amante, Dalila, lo traiciona cortándole el cabello mientras dormía, privándolo de la ayuda de Dios y de su fuerza. Los filisteos logran así capturarlo, le arrancan los ojos y lo encarcelan en Gaza. Durante una ceremonia de sacrificio al dios de los filisteos, el cabello de Sansón comienza a crecer por lo que éste se repone y derriba las dos columnas que sostenían al palacio, que se desploma sobre él y sus captores. Es decir, una vez más, Sansón se suicida: pero al hacerlo se lleva consigo a todos los filisteos.


La opción Sansón se hizo mundialmente conocida a partir del libro  The Samson Option: Israel’s Nuclear Arsenal and American Foreign Policy, de periodista estadounidense de origen judío Seymour M. Hersh. Esta establece que de estar cerca de caer derrotado Israel en el marco de alguna de sus guerras, sus dirigentes no dudarían en realizar un ataque nuclear masivo en represalia. 


Se dice, de hecho, que este chantaje fue utilizado por Israel contra Nixon para obligarlo a intervenir con apoyo durante la guerra de 1973, siendo que después de eso se dedicaron a orquestar el caso que lo sacó de la presidencia. Y hoy día hay quienes aseguran hacen los mismo con Trump como antes de él lo hicieron con Biden. No es que estos últimos sean inocentes. Pero según este criterio, frente a la duda de apoyar cualquier aventura israelí les convenga o no, optan como mal menor por hacerlo con suministros recurrentes de armas convencionales para evitar que estos lleguen a usar el arsenal nuclear.


Así las cosas, cabe preguntarse qué podría pasar si en el marco del actual intercambio de misiles entre Israel e Irán si estos últimos logran doblegar a los primeros. El primer ataque Israelí fue devastador, pero la capacidad de respuesta iraní ha sido contundente demostrando, además, una gran capacidad de reponerse al descabezamiento de buena parte de su Alto Mando militar. Todo indica que Irán no posee armas nucleares, pero todo el mundo sabe que Israel sí, siendo que inclusive partidarios de Netanyahu han exigido utilizarlas contra los palestinos, aún a sabiendas que de los efectos no se librarían. 


No tiene nada de descabellado pensar entonces que en estos momentos en que los sionistas lucen contra las cuerdas ya estén barajando esa opción. Tanto que Pakistán ha salido a asegurar que, de hacerlo, ellos responderán por Irán, quizá considerando el apoyo logístico brindado por Israel a India –otra potencia nuclear- en su reciente ataque contra Pakistán.


Por otra parte, hay otro aspecto aún más extremista y preocupante a considerar dentro de la racionalidad  sionista. Y es que no pocos judíos israelíes ven la guerra de Gaza como la antesala del dominio total sobre la bíblica Tierra de Israel, un territorio definido por la religión que se extiende desde el río Jordán hasta el Mediterráneo. Esto involucra como condición de posibilidad una batalla apocalíptica profetizada desde hace mucho tiempo: la guerra de Gog y Magog, en la que una coalición de enemigos busca erradicar a Israel pero solo consigue ser el preludio de la llegada del Mesías, venida posterior a una hecatombe que algunos asumen será nuclear. 


Cómo quiera, en los próximos días -por no decir horas- sabremos el desenlace de esta historia. 


viernes, 13 de junio de 2025

Israel, Irán y las guerras de la Inteligencia Artificial



Hace unos días recordábamos la célebre escena de El último Samurái, en la cual los guerreros de Katzumoto se lanzan en una ofensiva a campo abierto contra las fuerzas del nuevo ejército imperial japonés, estas últimas armadas con cañones howitzer y ametralladoras Gatling. Antes esto, de nada sirvieron la valentía y preparación de los samuráis en el arte de la guerra cuerpo a cuerpo con armas blancas: indefensos antes las balas en unas pocas horas fueron cayendo uno a uno, y con ellos, todo un orden cultural milenario y una manera de hacer la guerra ídem

 

La referencia venía en razón de la brecha que se está abriendo en los actuales momentos en materia bélica ante la irrupción de la Inteligencia Artificial, brecha solo comparable con la abierta en su momento con la pólvora y luego con la bomba atómica. 


Y todo indica dado lo visto que está ocurriendo en los actuales momentos en Irán tras los ataques israelíes, la analogía no era exagerada. 


Veamos: en menos de un día Israel eliminó a prácticamente todo el Alto Mando Militar Iraní, a sus principales cuadros científicos, neutralizó los sistemas de defensa aéreos y bombardeo los lugares claves del proyecto nuclear de la Nación Persa. Y se infiere, dado que el ataque es de todo menos sorpresivo, que supo burlar todos los protocolos de seguridad de los iraníes, que dado lo visto tampoco eran los más altos pues casi todos los asesinados selectivamente estaban en sus casa al momento de ser bombardeados. ¿Cómo fue esto posible?


El ataque en sí no tiene nada de novedoso en su forma más visible: se usaron aviones de guerra y misiles de larga distancia equipados con bombas capaces de destruir bunkers varios metros bajo tierra proporcionados recientemente por el gobierno norteamericano. Para neutralizar sistemas de defensa no hace falta necesariamente IA sino equipos avanzados de guerra electrónica. Pero esa capacidad de articulación para ubicar y atacar varios blancos sensibles en simultáneo son precisamente las cosas que hace posible la IA usada con fines bélicos, con su vertiginosa capacidad para recopilar y analizar datos en tiempo real.


En días pasados comentamos también el caso de Siria, el hecho sorpresivo para todos de cómo el gobierno de Bashar al Assad fue derrocado en diez días por bandas paramilitares mal armadas después de haber resistido contra esas mismas bandas más de una década y contar con un ejército curtido en batalla y con no pocos aliados. Múltiples habrán sido los factores: pero hay indicios de que una aplicación para teléfonos inteligentes permitió a los enemigos de Assad ubicar a sus principales cuadros militares en tiempo real y neutralizarlos, así como sus lugares más sensibles para operar.  


Habrá que ver qué pasa en Irán y sobre todo su capacidad de respuesta. Pero si algo parece claro es que las guerras del futuro ya lo son del presente: ¿estamos preparados para ellas?        


martes, 10 de junio de 2025

Causa y consecuencias de la Trump - Musk ¿Deathmatch?



Si bien lo más probable es que nunca sepamos los detonantes reales del conflicto entre Trump y Musk, lo que sí podemos visualizar son algunas de sus consecuencias públicas, incluyendo qué nos dice de la colisión de factores de poder que llevó a Donald Trump a su segunda presidencia.


Lo primero que hay que tener presente con respecto a esto último, es que la incorporación de Musk a esta alianza no por ser la más espectacular es necesariamente la más determinante, ni siquiera dentro del exclusivo sector de los señores tecnofeudales y tampoco desde el punto de vista ideológico o programático. En este sentido, la alianza de Trump con Musk reúne características similares a la de Trump con Rubio: son agentes externos al trumpismo, que de hecho lo adversaron durante su primer mandato, pero que más allá de algunas afinidades ideológicas se subieron a ese portaviones por comunidad de intereses circunstanciales.


No es por ejemplo el caso de Steve Bannon, que más allá de algún que otro desencuentro es un ideólogo temprano del trumpismo. Y mucho menos el caso de Peter Thiel, el verdadero Señor de los Anillos detrás del tecnofeudalismo y la rebelión “anti-woke”.


Recordemos a todas estas que antes de romper con Trump, Musk viene de dos sonadas rupturas previas, la primera de ellas precisamente con Peter Thiel. Entre ambos fundaron PayPal y entre ambos formaron la llamada Mafia de PayPal, que ahora reúne no solo a lo más granado de los Silicon Valley boys sino de la cual proviene varios cuadros importantes a nivel del actual gobierno, empezando por el Vicepresidente Vance y David Sacks, Zar de Criptomonedas e Inteligencia Artificial.  Sin embargo, al poco de creada PayPal Musk fue expulsado por Thiel y sus más cercanos, manteniendo desde entonces una rivalidad épica. Thiel no solo ha sido el principal y más temprano financista de Trump, sino que además es un ideólogo del trumpismo y el MAGA. Junto a David Sack escribió hace ya unos cuantos años El Mito de la diversidad, obra que condensan los principios básico de la revuelta contra las minorías y el discurso inclusivo, biblia de los movimientos supremacistas blancos y aislacionistas que actualmente dominan el imaginario norteamericano. 


Por último, pero no menos importante, Thiel es el fundador y principal accionista de Palantir, la empresa de tecnologías militares y policiales basada en inteligencia artificial y minería de datos que está redefiniendo los campos de batalla incluyendo el complejo industrial energético que le debe servir de soporte  


En medio de esta galería de personajes, como decíamos, Musk ha sido el fichaje más espectacular de los últimos tiempos pero no el más determinante. En este sentido, es posible que aquello que le dio roles protagónicos –su visibilidad, su poder de fuego comunicacional, su personalidad disruptiva- haya sido la misma causa de su caída en desgracia. Pero más allá de esto, si tomamos en cuenta lo ocurrido sobre el marco de lo que está pasando en Los Ángeles, no cabe duda que su salida también es señal de que el trumpismo se está radicalizando hacia su ala más aislacionista, entendiendo por tal aquella que busca recuperar su papel indiscutible como potencia pero no para dominar al mundo sino para prescindir de él convirtiéndose en una especie de Elysium en la Tierra sin necesidad de una todavía más que difusa emigración a Marte. Esto no significa claro está que el alejamiento de Musk sea definitivo o que esté en desacuerdo con esto. De hecho, hay indicios de que al calor de las protestas en Los Ángeles está descongelando la relación: después de todo, son hombres blancos privilegiados a los que el apartheid une. 


lunes, 2 de junio de 2025

¿Fue Bashar al Assad derrocado por una IA?

Militares del ex ejército árabe sirio detenidos por los mercenarios 




El derrocamiento de Bashar al Assad es uno de los grandes misterios de los últimos tiempos. 

Y es que independientemente de lo que se piense de su gobierno, todo el mundo reconoce que entre 2011 y 2022, fue protagonista de una de las épicas militares más notables de los últimos tiempos. 


Claro que no lo hizo solo: sin el respaldo de libaneses, iraníes, iraquíes, palestinos y rusos no habría sido posible. Pero como quiera, resistir durante más de una década a una coalición de mercenarios tremendamente sanguinarios que contaba con todo el respaldo militar y operativo de la OTAN, Turquía e Israel, así como con el “blanqueo” de los medios masivos, no fue poca cosa. 


Todo lo cual contrasta enormemente con lo ocurrido a finales de 2024, cuando frente una nueva ofensiva su gobierno se desplomó en menos de dos semanas. Tomando en cuenta que contaba con un ejército curtido en batalla, el acompañamiento de sus aliados y que la ofensiva de los “rebeldes” no parecía ser mayor a las de otrora, todavía muchos se preguntan –nos preguntamos- qué pasó. 


Se han dado muchas explicaciones: que el acompañamiento de sus aliados ya era más formal que real, que altos mandos lo traicionaron, que el ejército estaba ya exhausto y la crisis económica impuesta por las sanciones mermaron el apoyo y legitimidad. Puede que cada una tenga sus momentos de verdad, pero tomando en cuenta lo vertiginoso de los acontecimientos, ¿en serio son razones suficientes?


Tal vez nunca sepamos la respuesta, entre otras cosas tomando en cuenta el mutismo de Al Asaad tras su exilio en Rusia. Pero la pregunta también cabe porque para los sirios y en especial para los partidarios de Asaad y muchos miembros del ejército se trataba de una guerra existencial, en el entendido que rendirse y pedir una reconciliación no lucía como una opción viable, como de hecho se está evidenciando ahora que son víctima de persecuciones y pogromos lo que incluye a sus familias. Así las cosas, las imágenes de un ejército impotente huyendo en desbandada y entregando posiciones extrañó a propios y extraños, así como la facilidad del avance de mercenarios que no contaban con carros blindados ni artillería pesada ni aviones.

 

Pero un artículo publicado recientemente en la revista del The New Line Institute arroja luces interesantes al respecto. Ciertamente la hipótesis que plantean los autores no tiene evidencia que la respalde, pero no deja de ser interesante entre otras cosas porque el TNLI es un think-tanks fundado por el analista sirio Hassan Hassan, cuya sede funciona en Washington y que está perfectamente alineado con la política de la Casa Blanca hacia la región, es decir: no son unos especuladores cualquiera.  


Para decirlo en corto, lo que se plantea es que sin dejar de lado toda otra serie de factores como los nombrados líneas arriba, es probable que las fuerzas leales a Asaad fueran víctimas de un sofisticado ataque algorítmico y de inteligencia artificial que selló su suerte. 


A todas estas, y antes de entrar en la materia concreta del artículo, la idea no es descabellada tomando en cuenta que, como es público, notorio y comunicacional, si bien los mercenarios que derribaron a Asaad no contaban con armamento pesado, además del apoyo logístico de Turquía e Israel hicieron uso de drones proporcionados por Ucrania, que en cuanto tales cuentan con el respaldo tecnológico de la OTAN y de empresas como Palantir y Starlink, ambas norteamericanas y de las cuales ya hemos hablado acá por sus estrechos lazos con el actual gobierno de los Estados Unidos, si bien al menos Palantir ya tiene unas dos décadas trabajando directamente con el Pentágono y el Departamento de Defensa en el uso de la minería de dados y la IA con fines bélicos. En la actualidad, Palantir funge de principal “cerebro”  de las guerras inteligentes desplegadas por Ucrania contra Rusia y por los sionistas contra la población palestina y el sur del Líbano. En tal virtud, no tiene nada de extraño entonces y de hecho es perfectamente lógico que haya ampliado –o activado- su radio de acción hacia el escenario sirio, vital para sus socios ucranianos e israelíes. 


En este orden de cosas, lo que plantea TNLI es que unos pocos meses antes de que la coalición de mercenarios lanzaran su ofensiva,  una aplicación móvil que llevaba por nombre STFD-686 –siglas asociadas a la Fundación Siria para el Desarrollo, empezó a circular entre miembros del ejército sirio. El nombre era importante, pues dicha fundación era dirigida por Asma al-Assad, esposa de Bashar, y se dedicaba a dotar con ayudas diversas a población siria afectada por la guerra, lo que le dio credibilidad. El caso es que poco a poco se fue difundiendo entre más y más miembros de las fuerzas armadas y del orden sirias, los cuales para optar a las ayudas debían descargar sus datos en la aplicación, desde sus nombres, rangos y ubicación, hasta datos sobre sus familiares. La fachada humanitaria incluía loas a los "héroes del Ejército Árabe Sirio quienes dan su vida para que Siria viva con orgullo y dignidad”, se trataba de “premiar la lealtad” mientras se mostraban fotos de actividades reales del sitio web oficial de la Fundación Siria para el Desarrollo.


Una vez descargada la aplicación abría una sencilla interfaz web integrada que redirigía a los usuarios a sitios web externos que no aparecían en la barra de la aplicación. Los sitios, syr1.store y syr1.online, imitaban el dominio oficial de Syria Trust (syriatrust.sy). El uso de "syr1", abreviatura de Siria, en el nombre de dominio parecía bastante plausible, y pocos usuarios le prestaron mucha atención. En este caso, no se prestó especial atención a la URL; al parecer simplemente se asumió que era confiable.


Lo que plantea TNLI es que lo que aparecía como  un cuestionario tedioso era, en realidad, un formulario de entrada de datos para algoritmos militares, convirtiendo los teléfonos en impresoras que generaban mapas del campo de batalla de gran precisión. Determinar el rango de los oficiales permitió a los operadores de la aplicación identificar a quienes ocupaban puestos sensibles, como comandantes de batallón y oficiales de comunicaciones. Conocer su lugar exacto de servicio permitió la creación de mapas en tiempo real de los despliegues de fuerzas así como trazar tanto bastiones como brechas en las líneas defensivas del ejército sirio. El punto más crucial fue la combinación de ambos datos: revelar que el "oficial X" estaba destinado en el "lugar Y" equivalía a entregar al enemigo el manual completo de operaciones del ejército, especialmente en frentes inestables como los de Idlib y Sweida.


En la parte inferior de la página web de la aplicación, acechaba otra trampa: un enlace de contacto de Facebook incrustado. En esta ocasión, las credenciales de redes sociales del usuario se enviaban directamente a un servidor remoto, robando silenciosamente el acceso a sus cuentas personales. Si la víctima lograba escapar de la primera trampa, era muy probable que cayera en la segunda. 


Tras recopilar información básica mediante enlaces de phishing integrados, el ataque pasó a su segunda etapa: la implementación de SpyMax, una de las herramientas de vigilancia para Android más populares. SpyMax tiene todas las funciones del software RAT (troyano de acceso remoto), incluido el registro de teclas para robar contraseñas e interceptar mensajes de texto; extracción de datos de archivos confidenciales, fotos y registros de llamadas; y acceso a la cámara y al micrófono, lo que permite la vigilancia en tiempo real de las víctimas. Una vez conectada, la víctima puede aparecer en el panel del atacante y la transmisión en vivo muestra todo, desde registros de llamadas hasta transferencias de archivos, dependiendo de las funciones seleccionadas. 


Según los autores de la nota, un análisis de los permisos otorgados a la aplicación reveló que tenía acceso a 15 funciones sensibles, entre las que se encontraban el rastreo de ubicaciones en tiempo real y la monitorización de los movimientos y posiciones militares de los soldados, la interceptación de llamadas, la grabación de conversaciones entre comandantes para descubrir planes operativos con antelación, la extracción de documentos como mapas y archivos sensibles de los teléfonos de los oficiales y el acceso a la cámara, lo que permitía a quienes lanzaron el spyware, potencialmente, transmitir imágenes remotas de instalaciones militares.


Una prueba de ello pueden ser la serie ataques quirúrgicos perpetrados contra las fuerzas del gobierno, como el efectuado contra una sala clandestina de operaciones conjuntas militares en Alepo que abrió el camino a la campaña que finalmente derrocó a Assad. En la medida que cada dispositivo infiltrado se convertía en un indicador zombi de coordenadas es perfectamente plausible. Otro uso posible es el de la recepción de órdenes contradictorias para diversas fuerzas, lo que explicaría la descoordinación casi amateur de un ejército con larga experiencia en combate.


Como dijimos, los autores del artículo no dan mayores evidencias de lo que afirman y ciertamente no es el único factor a considerar (es poco factible, por ejemplo que dicha operación se haya hecho sin colaboración interna de alto nivel). Pero incluso asumiendo que lo narrado nunca haya pasado –más allá de que la aplicación de hecho existió- dado lo visto hoy día en materia de extracción y uso de datos la posibilidad está lejos de ser ficción, por lo que poner las barbas en remojo es una obligación. 


lunes, 26 de mayo de 2025

Algoritmos de guerra





En El último Samurái, cerca del final, asistimos a una escena memorable no solo por lo bien e incluso hermosamente elaborada que está, sino por la cruda verdad histórica que expone dentro de su poesía visual. 


Es aquella en la cual los samuráis se lanzan en una ofensiva a campo abierto contra las fuerzas del Imperio Japonés. Hasta ese momento la guerra venía siendo favorable para ellos, curtidos por siglos de artes militares que suponen toda una vida de preparación. Sin embargo, ese día los inexpertos y mal formados reclutas del nuevo ejército imperial contaban con cañones howitzer y ametralladoras Gatling, además del acompañamiento de expertos militares occidentales. De nada sirvieron entonces la mística, disciplina y valentía de los samuráis: indefensos antes las balas fueron cayendo uno a uno y con ellos todo un orden cultural milenario así como una manera de hacer la guerra ídem.


Pero la clave en esta derrota no fueron las ametralladoras. La clave fue el uso bélico de la pólvora, de la cual han resultado todas las armas de fuego hasta el sol de hoy. Pocos inventos han tenido dentro de su área específica y fuera de ella un impacto tan profundo como la pólvora. Y es que su llegada a los campos de batalla hace ya más mil años, cambió ciertamente las maneras de hacer la guerra, pero también –y en consecuencia- moldeó el mundo que conocemos hoy. 


Pues cuando en 1453 los otomanos derribaron las hasta entonces inexpugnables murallas de Constantinopla con sus cañones “bombarda”, no solo quedaron obsoletas las costosas cargas contra muros infranqueables, sino que se decretó el fin del viejo orden europeo medieval, impulsó la llegada de la Modernidad e inclusive, se hizo necesario el “descubrimiento” de América, en la medida que los turcos tomaron el control de las centenarias rutas comerciales que unían Europa y Asia. Esto obligó a genoveses, florentinos, portugueses, castellanos, etc., a concentrarse en la búsqueda de rutas alternativas para llegar al Lejano Oriente, lo que provocó el “accidente” que trajo a Colón a nuestras costas.


Desde entonces en materia bélica la pólvora no ha dejado nunca de ser la reina, pues todas las innovaciones de armamentos que le han sucedido consisten en hacer un uso más eficiente y por tanto más mortal de ella. 


La excepción a esa regla lo constituye la bomba atómica. La historia oficial es harto conocida: en 1939, Albert Einstein alertó a Roosevelt sobre la posibilidad de que Alemania desarrollara una bomba nuclear. Roosevelt convoca una iniciativa que será conocida como El Proyecto Manhattan, violenta carrera armamentista cuyo resultado inmediato fueron las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Pero dichas bombas solo fueron un medio para alcanzar un fin más allá de vencer a Japón, ya en vías de serlo: la supremacía norteamericana sobre sus pares y sobre el mundo en general debido a la capacidad alcanzada de infligir daño. Toda la segunda mitad del siglo XX y al menos la primera década del actual se vio marcada por este hecho.

 

¿Y qué pasa en la actualidad?


En la actualidad asistimos a un nuevo Salto Adelante en materia bélica impulsado por una nueva tecnología, salto que amenaza con ser tan o más profundo que los anteriores, o en todo caso, abrir una grieta mucho más grande entre quienes tengan acceso plenamente a ella y quiénes no. 


Esto no significa que la pólvora y las armas nucleares dejen de ser determinantes. Corea del Norte es tal vez el mejor ejemplo de ello. Y aunque hasta donde sabe Yemen no tienen armas nucleares, todos estamos claros que su arsenal de misiles hipérsonicos son un desincentivo poderoso para quienes quieren borrarlo del mapa. Pero también debemos tener claro que el futuro de las guerras y las guerras del futuro pasan por la IA.


Y es que diga lo que se diga y se piense lo que se piense, el futuro de la IA no dependerá de quién cree el chatbot o generador de imágenes más inteligente y divertido para consumo de las masas en redes sociales o para emprender y aumentar la productividad. Su campo más dinámico y determinante en última instancia es el bélico, del cual se deriva todo lo demás. Y eso ha sido así desde el inicio. Debemos recordar que tanto la IA como la propia internet tienen su origen en desarrollos militares. 


En los actuales momentos las potencias mundiales ya integran IA en sus sistemas de defensa. Por ejemplo: Los Estados Unidos con el proyecto Maven usa IA para analizar imágenes de drones, así como la iniciativa JAIC (Joint Artificial Intelligence Center) desarrolla sistemas autónomos para toma de decisiones. El Nuevo Proyecto Manhattan lanzado por el actual gobierno de Trump no es más que la intención de llevar esto a una escala nunca vista para garantizar el MAGA (Make American Great Again)  por la vía del  MALA (Make American Lethal Again). 


China, por su parte, está invirtiendo que se sepa más de $300 mil millones en IA militar para 2030, incluyendo drones enjambre (ej.: proyecto Sharp Sword). Mientras que Rusia se vale de sus propios desarrollos en materia de IA para combatir contra Ucrania y la OTAN, al tiempo que el sionismo la usa para la perpetración del genocidio contra los palestinos. En nuestra región, al menos Brasil y Argentina adelantan sus propios desarrollos, en el último caso con apoyó israelí.


En los próximos años, y muy probablemente en menos de una década, las actuales maneras de hacer la guerra quedarán desactualizadas y se abrirá, como dijimos, una brecha tan grande como las que se abrieron cuando la invención de la pólvora y la bomba atómica. 


Esta brecha de hecho ya existe y la podemos ver actuar. Más allá de la falta de escrúpulo y el instinto asesino, la IA ha sido clave para los daños infligidos por los sionistas contra el eje de la resistencia, así como jugó un papel activo en la ofensiva con Asad en Siria y viene siendo un factor importante en la guerra de Ucrania, sobre todo para esta última que más allá del respaldo bélico convencional de la OTAN (tanques, fusiles, aviones, mercenarios, etc.,) ha encontrado en su uso una vía para contrarrestar la gran superioridad militar rusa. 


Así las cosas, no quedarse atrás en esta carrera es una necesidad existencial para todos los países, pues quien no lo haga quedará dentro de poco –es decir: ya- tan obsoleto y vulnerables como los samuráis de Algren y Katsumoto, que por lo demás aunque son personajes de la ficción están inspirados  en la historia muy real de la rebelión Satsuma de 1877. Fino pues los chatbots, pero por allí no van los tiros, literalmente.  


PD: para una lectura más completa de este tema te recomiendo el siguiente video https://youtu.be/urlx45F4XK0?si=tRlo9B78MlmsJ6f9 

lunes, 19 de mayo de 2025

El Eternauta: el héroe colectivo vs., el Primado Negativo




Salvo excepciones, en las películas y series catastrofistas y apocalípticas que atiborran el imaginario popular occidental –a éstas alturas global- la verdadera catástrofe no es el evento catastrófico o apocalíptico en sí –el meteorito, la plaga zombi, etc.,- si no el post evento, esto es, el conjunto de reacciones que se desatan entre la población a la hora de enfrentar y sobrevivir al mismo.


Hay ejemplos más que notorios: en The Walking Dead, es claro que los zombis terminan siendo una excusa para mostrarnos cómo sería la lucha por la vida en medio de una sociedad que se derrumba. En 2012 se nos expone claramente cómo ante una eventualidad catastrófica, los más ricos nos abandonarán a todos  a nuestra (mala) suerte, llevándose solo a quienes les sean estrictamente útiles (¿Elon Musk eres tu?). 


Podemos citar también el ejemplo canónico de Mad Max en todas sus secuelas. O The Book of Eli, con una temática parecida aunque con un peculiar elemento de fundamentalismo religioso anglosajón. E inclusive, a la sobrecogedoramente hermosa y a menudo brillante The last of us, donde los zombis juegan un papel parecido al de TWD. De hecho, en uno de los primeros capítulos de la primera temporada, empezando el viaje Joel le explica a Ellie cómo el principal peligro a evitar durante el trayecto no serán los zombis sino los humanos “capaces de hacer cosas peores”.


Se trata de un tema es importante, que a menudo mis amistades tan fanáticas como yo de este tipo de historias discutimos. E invariablemente llegamos siempre al mismo punto: la posibilidad de que opere al respecto un condicionamiento operante deliberado. 


Por condicionamiento operante deliberado entiendo la promoción intencional de determinados valores, creencias, y por tanto, comportamientos antes determinadas circunstancias, haciéndolos ver como la reacción natural ante las mismas, lo que en consecuencia termina normalizándolos, e inclusive, imponiéndolos como un deber ser. Como es bien sabido se trata de una vieja discusión a la cual se le han dedicado innumerables páginas dentro de las ciencias sociales, todas las cuales terminan chocando con el mismo escollo: la falta de evidencia, lo que hace que muchas veces sean descalificadas como vulgares teorías conspirativas.


En lo que a mi concierne, soy del criterio de que en realidad el problema de la mayoría de estas reflexiones es que abordan el asunto por el lado equivocado. Y es que suelen irse por el lado de la intencionalidad, dado lo cual por razones obvias lo primero que deben demostrar es dicha intencionalidad, lo que casi nunca es posible. 


Es decir, es posible que un buen día hace muchos años en Hollywood o la Casa Blanca, se pusieran de acuerdo sobre que ese sería el meta-mensaje a transmitir para adoctrinar a las masas. Pero de haber ocurrido dicho acuerdo lo más probable es que nunca lo sabremos. El asunto, sin embargo, es que el adoctrinamiento igual opera independiente de que el acuerdo haya ocurrido, inclusive sin que nadie se lo propusiera nunca.


Y esto por dos razones. La primera porque independientemente de la intencionalidad, toda obra humana responde a un contexto y a la sedimentación cultural en sentido amplio de cientos e inclusive miles de años previos a la obra en cuestión. El caso del Apocalipsis es tal vez el mejor de los ejemplos. 


Nosotras y nosotros los occidentales u occidentalizados, no imaginamos un Apocalipsis a secas o cualquiera, pues cuando la palabra nos viene a la mente la imagen acústica que se nos forma está irremediablemente asociada a la escatología cristiano-judía. Es decir, nos imaginamos el Apocalipsis judeo-cristiano (que de hecho es el único que existe), independiente que seamos creyentes o no del mismo. 


En consecuencia, si tomamos en cuenta que la cultura norteamericana está formada a partir de la cepa más fanática del judeo-cristianismo (los puritanos del Mayflower, una secta religiosa apocalíptica e individualista a ultranza, de la cual también bebe elsionismo), podemos entender porque un americano promedio concibe el fin del mundo como lo concibe y actúa en consecuencia.


La otra razón vinculada con esta anterior pero más compleja tiene que ver con la manera en que los humanos en general damos sentido a las cosas. 


Es una gran discusión, pero para decirlo de la manera más breve, nuestro cerebro y nuestro cuerpo reaccionan ante la realidad en base al reflejo y la reflexión, en la medida que no hay información en ellos que no haya entrado previamente por los sentidos. Información que, por lo demás, ambos administran en un permanente ejercicio de economía cognitiva e inclusive energética. Así las cosas, el condicionamiento operante existe no como una imposición exterior malvada sino como parte del propio proceso cognitivo, que desde luego puede moldearse externamente según los usos, necesidades y costumbres. Una variante de esto es lo algunos llaman Primado Negativo: la imposición de ciertas conductas, pensamientos o afectos que condicionan nuestra actitud ante determinadas situaciones, una de las cuales –tal vez la más importante- pasa por su normalización, lo que nos lleva de nuevo a Hollywood.


En efecto, sea o no sea la intención, la principal secuela del cine catastrofista sobre las mentes no solo es el agobio sino la impotencia y la resignación, esa sensación de inevitabilidad catastrófica de la historia. Pero además la convicción de que la respuesta ante catástrofes colectivas solo puede ser individual –entendida de la peor manera posible, como sálvese quien pueda- o a lo sumo enfrentada por alguien sobre natural o con súper poderes. 


Es lo que podemos llamar el efecto Marvel o DC Comics, la convicción de que solo un súper hombre (Superman) o un mega millonario con talante de justiciero (Batman, Ironman), puede salvarnos.


Y en contraprestación –y es esto a lo que iba- lo más grandioso de “El Eternauta” es la construcción que desarrolla del héroe colectivo, entendido como un grupo de personas que supera sus diferencias y se unen para enfrentar una amenaza común en lugar de depender de un salvador o comerse de ellos.


Desde este punto de vista, El Eternauta no es la historia de Juan Salvo, sino la de un grupo de gente cualquiera y para nada extraordinaria que utilizan lo que tienen a la mano para enfrentar juntos la tragedia y la barbarie. Claro que no faltará quien diga que en la vida real esto es más complejo, como lo atestigua la tragedia familiar de Oesterheld, su creador, víctima del exterminio político. Pero a falta de súper héroes con súper poderes en esa misma vida real, la idea de que cualquier persona puede ser un héroe si trabaja con otros hacia un objetivo común es lo único que puede salvarnos.

jueves, 15 de mayo de 2025

¿Crisis climática o mega-ecogenocidio?



Pocos términos son tan funcionales a los poderosos como "crisis". 

Les permite tomar cualquier medida por la vía de hecho y sin importar lo odiosa o antidemocrática que sea cuando la evocan. 

Pero además, rehuir toda responsabilidad sobre lo que esté pasando e imponer su propia versión de los hechos.

Pueden citarse muchos ejemplos para demostrarlo, pero para entrar en materia de una vez hablemos de la llamada “crisis climática”. 

Por años se nos ha insistido que todas y todos, la especie humana en pleno, somos responsable de la "crisis climática", al punto de que se habla del “Antropoceno” para dar cuenta de esta era donde la huella humana estaría acabando con el planeta.

Y desde luego, no deja de ser cierto que todos en alguna medida tenemos nuestra cuota de responsabilidad. Sin embargo, el problema con esta verdad parcial es que encubre otra mucho más grande: que en el agregado, son unos cuantos sujetos los determinantemente responsables del cambio climático, de la extinción de especies y del posible colapso de la vida en el planeta tal y como la conocemos.

Miremos el caso del oro y la devastación de la Amazonía. Automáticamente, cada vez que se aborda el tema el primer culpable que salta a la vista es el llamado garimpeiro o minero ilegal. Y no es para menos. Pero el garimpeiro es tan solo el extremo menos glamuroso de una cadena de extracción en cuya cabeza tenemos a los vendedores y consumidores de joyería fina así como banqueros y especuladores financieros. 

Y es que casi la mitad del oro extraído en el mundo, el 46 %,  termina transformado en joyas. De lo restante, un 20 % se emplea como inversión privada, un 17 % lo consumen los bancos centrales a modo de reservas y el 15 % se destina a otros fines incluyendo industriales. 

Lo que esto significa es que deberíamos recalcular nuestros juicio al respecto, pues lo cierto es que quienes sostienen el negocio y financian la devastación que realizan los garimpeiros son estos consumidores de alta gama.

De la misma manera, en un estudio reciente realizado por la universidad ETH Zurich (Suiza) y publicado en Nature Climate Change , donde se evalúa en qué medida contribuyen a las emisiones los distintos grupos y sociedades, se comprueba que el 10% más rico del mundo es responsable dos terceras partes del calentamiento global producido desde 1990, derivado de sus patrones de consumo e inversiones.

En el caso del 1% de las personas más ricas del mundo, estos han contribuyó 26 veces más que la media mundial al aumento de los extremos térmicos globales y 17 veces más a las sequías del Amazonas.

En un estudio previo de la ONG OXFAM, se concluye como el 1% más rico del mundo, emite un millón de veces más CO₂ que el 90% de la población más pobre. Y es que gran parte de su riqueza está vinculada a industrias altamente contaminantes, a todo lo cual hay que sumarle las inversiones más recientes en nuevas tecnologías altamente demandantes de agua y energía eléctrica. 

Este mismo 1% promueve prácticas favorables a sus intereses y gustos, incluso cuando claramente perjudican al medio ambiente, como el uso excesivo de jets privados, yates y mega-propiedades que generan emisiones de carbono miles de veces mayores que las de una persona promedio. 

Por esta vía, se estima que las emisiones del 1% más rico causarán 1,3 millones de muertes relacionadas con el calor entre 2020 y 2030, siendo que el 10% de esos 1,3 millones de muertes se deberá a las emisiones de los estadounidenses ultrarricos.

Y valga agregar que este estudio fue publicado antes de que los más radicales y poderosos de esos estadounidenses ultrarricos pasaran a integrar el gobierno de los Estados Unidos.   

Como concluye lacónicamente OXFAM: Las mujeres y las niñas, las comunidades indígenas y las personas que viven en países de bajos ingresos no cuentan con los mismos recursos para protegerse que los superricos, compuestos principalmente por hombres y mujeres blancos de países de altos ingresos. Pero en cambio, son y seguirán siendo los primeros en padecer el impacto climático y sus víctimas principales, tanto como el resto de especies animales y vegetales que habitan el planeta.

Una evidencia de esto último lo representan unas recientes declaraciones de Elon Musk, “alertando” sobre una nueva crisis mundial de energía para la cual el mundo no estaría preparado. ¿Las razones de esta crisis según el propio Musk?: el enorme salto tecnológico impulsado por la inteligencia artificial y los autos eléctricos, que aumentarán la demanda de electricidad a nivel global de manera inédita.

Si se toma en cuenta que Musk es, precisamente, uno de los principales promotores y beneficiarios del negocio de la Inteligencia Artificial y los autos eléctricos (y otros conexos), cabe concluir entonces que no está alertando sino haciendo un spoiler del impacto de sus acciones: está anunciando lo que pasará, confesando el daño colateral masivo de sus negocios. 

Y valga recordar que en estos negocios está incluido colonizar Marte, que es la alternativa que venden para salvar a la humanidad del desastre que causarán, entendiendo por “humanidad” a todos los que puedan pagar la emigración interplanetaria. Es su manera ultrarrica de cerrar el ciclo 

Así las cosas, ¿tiene sentido seguir hablando de crisis climática cuando hay evidencia suficiente –incluyendo confesiones de sus perpetradores- de que estamos en presencia de un crimen en masa, un mega-ecogenocidio en la medida que se ejerce contra la humanidad y la biodiversidad planetaria en general?   

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